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jueves, 16 de enero de 2020

FM Fantasma


“Great revelations of nature, of course, never fail to impress in one way or another, and I was no stranger to moods of the kind."

-Algernon Blackwood


Dejaba de sonar «Plush». Eran las tres y cincuenta de la mañana. Faltaba poco para terminar mi turno de madrugada conduciendo el programa de radio FM Fantasma. Hacía mi turno todas las noches de sábado y la madrugada del domingo. El programa empezaba a la media noche; terminaba cuando salía el sol. Mientras trabajaba, un domingo del verano de 1998, entraba, una de las últimas llamadas del fin de semana.

 Presioné el botón de señal abierta y contesté.
-FM fantasma, donde los sueños más profundos ven el reflejo del cosmos.
-Bienvenidos al nido de las estrellas antiguas-dije.
-Soy Dayana, no he podido dormir toda la noche.
-Mi mejor amiga falleció hace tres días; se ha quitado la vida por un amor que no le correspondía.
 Lo que dijo me dejó desconcertado.
 Contesté con vehemencia y definición.

–Las olas del mar son frías, continuas. Hay miles de kilómetros que se deben recorrer hasta finalmente llegar hacia el sol. Hay personas que sin embargo, deciden adelantarse; tomar el fatal atajo.El suicidio es una nube negra que borra toda la visión de la existencia. Es mejor salir de ese pensamiento: navegar el  mar de la vida. A pesar de las circunstancias prescritas por el sino que suele ser muchas veces sombrío: algún día llegaremos al sol-concluí.- La diferencia entre azar y destino debe ser comprendida.- El suicidio sería un acto de libre albedrío.

Se escuchó un atisbo de su aliento seguido de un gemido de tristeza profundo y desmesurado.
Sentí algo difuso en la llamada
-Ella está aquí conmigo, no me deja dormir.
¿Cuál es tu nombre?-dije.
 Ella cerró el teléfono.
 Aplasté el botón de señal y salí del aíre.

Susurró, «Don't Fear the Ripper». Eran las cuatro de la madrugada, el cielo se inventaba, un nuevo día, reflejado en las ventanas. La oscuridad pronto se desvanecería de una forma tan extraña, sobre los escombros de la noche.
Millones de vidas despertarían enseguida, miríadas de distintas y frágiles almas, en distintas variaciones y circunstancias humanas.

Entró una nueva llamada. Presioné el botón de señal y contesté.
-FM fantasma, donde los sueños perturbados ven la claridad.
Escuché la respiración de un individuo, se mostraba decidido a contar algo.

- ¡Haló!, me escucha- expresó con firmeza.

-Llamo desde los pantanos de la soledad. El lugar donde residen los lánguidos y espantosos espectros del olvido. Donde la luna cubre todo con su luz,despertando hechizos nocturnos.
-Me comunico porque quiero contarle sobre un razonamiento muy limitado para el vulgo.
-¿Podrá usted razonar conmigo y entender conmigo, lo que le voy a reflexionar?
-Le pido su atención ya que es un asunto muy desconocido y distante para las mentes superfluas-dijo.

-Repuse- ¿Has llamado por algo que quieras expresar, esta madrugada?

-Las llamas de la humanidad se esparcen por el mundo que se nos ha dado; desde la eternidad de lo desconocido. El materialismo ha esclavizado nuestras almas; y no podemos reaccionar ante el cosmos redentor. Cada vez vemos menos quienes realmente somos. La verdad estelar está escrita en nuestras vidas.Somos el azar de las estrellas; seres fugaces en la profundidad del universo -replicó.

-Su voz se alzó- ¡Estamos desorientados! Algún día se hendirán las fauces del cosmos que reside frente a nosotros. Un mar de estrellas se escuchará desordenadamente en una noche de oscuridad inmensa. Se partirá la tierra más maciza de forma inconmensurable. Los secretos más soterrados de la humanidad, saldrán de los abismos y resonarán con un rugir estridente. Las ciudades se sumergirán en las profundidades oceánicas.Los volcanes y cordilleras del sur resurgirán en batahola, se mutarán los valles y  las costas. Los océanos surgirán hasta llegar a las faldas de las montañas más altas y desoladas. Entonces allí descansarán durante la eternidad.
El cosmos ulterior; observando hasta el fin de los tiempos.
Sólo quedará nuestra ciudad extendida en las alturas.

-¿Las ciudades se hundirán bajo el mar?- pregunté.

-Continuó- El cosmos influye sobre nosotros, la mente humana es un receptor cósmico. Algún día lo comprenderemos: por tanto pensaremos de otra manera. Escucharemos la sonora resonancia de antiguas civilizaciones perdidas en el tiempo actual. Intuiremos el legado espiritual que hemos heredado del pasado, y toda su trascendencia en la humanidad. Descubriremos impenetrables galaxias ocultas; desconocidas para nuestra percepción y conciencia. Podremos ver la verdad de nuestra existencia bajo las constelaciones. Encendamos y sintonicemos nuestro receptor.
-¿Intentaremos conectarnos con el más allá?
-Eventualmente lo haremos.

-Colgó- El silencio que surgió de esa llamada fue tan profundo como un vacío inexplicable. La luz violeta se escurría por la ventana- susurrando la madrugada.
En el devenir entre la oscuridad y la claridad; surgía la lógica humana.
Sólo pude reflexionar (perdido en mí ) sobre lo que había dicho ese extraño individuo en la ambigua señal.  

-Se oyó, «Wandering Stars» de Portishead.

 Nuevamente entró una llamada, la señal repercutió en el aire.
-Bienvenido, a la zona astral-contesté.

Siendo las cuatro y cuarenta de la madrugada, escuché un sonido muy peculiar.Venía de un lugar remoto, al otro lado del micrófono. El rastro de una voz relucía, rancia en la transmisión.
La frecuencia de la radio se alteró cambiando el sonido a una señal cortada y reprimida. En cada palabra se escuchaba un esfuerzo inconmensurable en la señal.Sentí una sensación de angustia muy fuerte, recibí un mareo seguido de escalofríos macabros.

Entonces habló una voz, sonaba altruista. Emitía una sensación de desesperanza y horror al mismo tiempo. Se reverberaba en ecos psicofónicos, que se desvanecían en la oscuridad de la cabina. Algo muy raro se hizo presente en el ambiente. Algo no iba bien en esa llamada.Su aliento se registraba de forma intensa en los monitores. Algo sobrenatural yacía en esa voz.

-Soy el escritor Sven Cañizares, la fecha es 26 de julio de 1986.
-La radio todavía sigue encendida -dijo.

Me espanté, sentí algo denso, espectral. Su voz tenía un tono particular que me espeluznaba completamente la piel. Percibí una conexión con el más allá que heló mis huesos. Era algo inmaterial y repulsivo. Me di cuenta de que algo muy extraño interfería en la señal, se escuchaba poseída por una presencia no existente.

-Prosiguió.

- Llegué a Pillaro, el 23 de julio por la noche, donde pernocté en un establo vacío que pude encontrar. Arribé a los Llanganates, después de haber caminado durante dos días, siguiendo la conocida ruta, El Derrotero de Valverde. El sol había desaparecido irritado, entre las lúgubres montañas milenarias.El extenso río Topo descendía proliferando de las entrañas del páramo. Crucé todo el extenso llano, subiendo y descendiendo hasta llegar al otro lado de las desafiantes colinas. Bajando por peñas de pajonales y atravesando pendientes de alta piedra negra. Crucé el rió, hacia el otro lado de la cordillera. Las montañas más siniestras se extendían prolongadas y altivas. Pude observar la extraña especie Myriocolea Irriorata, en rincones desconocidos de la vertiente que seguía ligera tras mis pasos. Avancé subiendo desde la orilla, hasta el Valle de los Frailejones y pernocté en un jardín arcaico. El río continuaba por las grietas y senderos más minuciosos del páramo sombrío. Me seguía como un espíritu helado. Su hinchazón mágica era un custodio, que se escuchaba entre la bruma protegiendo las laderas.

Su voz se perdió en el sonido bizarro de la señal.

-Seguí con la ruta, me volví parte de ciénagas abundantes que afloraban del hielo y la piedra.Había algo muy antiguo y poderoso esparcido en la atmosfera de las montañas ulteriores. Cuando ascendí la última loma, contemplé la laguna y me conmoví. Su gran transparencia era desconcertante. Perduraba inmensa de un color verde, sumergido en el centro. Su espesa profundidad era un enigma silencioso, bajo ese cristal inmaculado. Presencié las cuevas gigantes usadas hace miles de años; como canteras donde se extraía y producía el oro. Pequeños muros de piedra se levantaban formando entradas laterales. Decidí aproximarme a una de las cuevas aledañas. Mantenía un aspecto milenario y lúgubre. El cielo exterior se tornaba de un color atezado y desafiante.


 Se sintió una pausa fría y enloquecida.
-Había algo más, allí conmigo en el las fauces del páramo y su eterna omisión- dijo.

De vuelta en la cabina, mientras la oscuridad se aclaraba, me sentí hipnotizado por esa voz tan disforme. Observé las montañas proyectadas en la distancia. Sus picos insondables centelleaban entre la claridad del amanecer: vi un mundo lejano y antiguo. La señal se desvaneció nuevamente; la voz surgió en la cabina una vez más.
Continuó con su relato.

-Descendí caminando por piedras envueltas en flores engendradas por el rió. Contemplé la oscura y amplia entrada que permanecía colosal entre las grietas. Me demoró medía hora llegar hasta la entrada de una cueva negra y profunda. Al pararme frente al umbral, el sonido que escuché surgiendo de las intensas profundidades; fue el de cientos de voces que hablaban y rumoreaban entre sí. El rastro del rió había desaparecido hace mucho tiempo sin embargo, todavía se escuchaba su fluir en el interior del túnel. Desembocando en el vacío de la oscuridad ancestral.

-Cuando entré me estremecí al escuchar el viento que nos advertía, con un gemido estruendoso. La laguna se posaba verde detrás de nosotros. Silente y profunda, ocultando los secretos de otros tiempos. La luz del sol había desaparecido. Entonces encendí mi linterna, que se mantenía en buen funcionamiento. La radio VHF, de larga distancia que había traído conmigo también permanecía prendida. Seguí por un camino que bajaba hacia un pozo negro. Su inmensa oquedad tenía algo siniestro y desconocido.Continué mi descenso, la atmosfera era completa oscuridad, se percibía un olor muy intenso que provenía de una lejanía sepulcral.

-Percibí enseguida la sensación del frío autóctono del lugar. Sentí un eco soterrado que resonó en un rechinar agudo dentro de la cantera. Era el sonido de un tren recorriendo túneles oscuros e interminables. Enseguida escuché una vibración sonora muy singular. Era sin duda, una bocina gigante.Su sonido era tan cristalino pero terrible, atiborrando el silencio profundo de la cueva.
Era una nota aguda y su prolongación reverberaba de forma serena y tétrica. Su tono provenía de la distancia prolongada y extensa de la cueva. Avanzaba subyugado en la neblina que se adentraba. De repente, detrás de la profundidad del consumido averno, escuché el forcejeo impávido de un ave que luchaba por librarse de unas cadenas.Casi me quedo loco de remate, no logré discernir lo que estaba presenciando en el vacío maldecido de ese averno.

-Nuevamente escuché muchas voces hablando y comunicándose entre sí. Parecía que concordaban sobre un asunto muy importante. Pronto me di cuenta de que la grieta descendía frente a mí, en una forma de ilusión óptica. Estaba sumergido en un camino rocoso de paredes húmedas, adversas. Seguramente el voraz río había pasado por aquí hace miles de años. Seguía avanzando pero no había llegado a ninguna parte. La linterna enfocaba un sinfín de cuevas llenas de niebla y oscuridad impenetrable. Escuché una caterva de sonidos muy extraños derivando de esas grietas sepultadas en el tiempo.

El sol lentamente había surgido de un lugar que nadie conoce, su luz se esparcía tenue por toda la cabina. Son las cinco de la madrugada. La transmisión se tornó confusa y empezó a escucharse un berrido muy intenso.Seguramente era el viento agreste perdido en esa gruta olvidada sin fondo, que resonaba en los parlantes del transmisor. Pude observar la ciudad encenderse en una luz azul. El canto de las aves se escuchaba hasta el interior de la cabina. La extraña voz que subsistía en la señal, hizo un  prolongado silencio. Se escuchaba el ulular violento del viento. Daba la sensación de estar amenazado por algo completamente horrendo y peligroso.


Enseguida habló en un tono de desesperanza y aflicción irresoluta.
Su tono de voz era discordante y delirante.

-Pude ver especies desaparecidas de flores ancestrales, aves pululando los páramos milenarios. Apreciar el sonido del río socavando el tiempo en las piedras ciclópeas.Vi el sol ocultarse en las tinieblas del horizonte andino. Las leyendas del páramo; las luces prisioneras de la oquedad resplandecen sobre mí. Hoy, 26 de julio - me encuentro sin comida, sin provisiones. La linterna alemana que traje conmigo ha sido mi última esperanza en la inmensa oscuridad.La batería del transmisor pronto cesará. Ahora me encuentro en esta hondonada infernal. Desde que caminé en sus piedras hediondas y húmedas, todo se transmutó en resonancias y onomatopeyas de horror.

-La luz roja del transmisor de larga distancia permanece encendida en una penumbra que sin duda está hechizada por un pasado muy antiguo: más allá del presente y el futuro.

-Fallecí anoche, fue una noche muy larga y helada. Durante todo el tiempo que permanecí en ese hueco profundo e insondable; sentí la noción de estar en otro espacio del mundo. Observé sombras que empezaron a formarse en las paredes de esas grutas altas y negras. Se agruparon otra vez, pronunciando sus palabras herméticas, en las sombras. Interpretaban un dialecto muy antiguo que tenía un aire de secreto y de reserva.

-Entonces, sentí presencias lentas, muy pesadas que pululaban con fuerza en la oscuridad de la fosa. Continuaron las conversaciones en un lenguaje críptico, en la penumbra donde presencié en silencio. Permanecí estupefacto, lleno de incertidumbre sentí un horror sobre natural. Empezó a oírse el crujir de una fogata inmensa, vibrando en las paredes de la cueva. Se escuchaba el clamor del fuego ardiendo en una hoguera fulgurante y poderosa. Escuché el sonido errante de un ejército de guardianes, acercándose en una resonancia que se prolongó por el fétido agujero. Se acercaban, me estremecí por última vez, con un horror inexplicable. Los pasos procedían desde las entrañas andinas, se aproximaban con una fuerza inmensurable.  

-Una luz gigante se aclaró en el fondo de la oscuridad putrefacta y arcaica. Se hacía más pronunciada en su extenso fulgor. En ese momento supe que nunca más saldría vivo de esa cueva maldecida. Escuché una vez más el aleteo de ese fénix sin nombre, que se alejaba y se adentraba en el infinito, hacia la hoguera escondida entre las piedras. Me di cuenta de que me encontraba en un mundo taumatúrgico infestado de nostalgia. Seres antiguos, se alojaban en el interior de ese agujero anacrónico. Ni siquiera, pude comprender lo que eran hasta que vi que se acercaban entre las luces de ese fuego profundo. Contemplé espeluznado sus sombras aproximándose en las paredes de piedra.

-Penetró fuertemente un olor fétido e irracional que provenía de charcos inconmensurables de la sangre teñida en el pasado. Sabía que nunca más volvería a ver la ciudad y la sociedad, que formaban parte de mi idiosincrasia, y de mi vida. La lluvia cayendo en tardes remotas sobre la tenue urbe escondida en la cordillera. Pantanos y bosques desolados bifurcando el horario cotidiano.La luz del amanecer creando la lógica habitual. Trinos de aves, ecos de voces de gente cercana. El sol desvaneciéndose en las fauces de un mundo sin fin. La fe que está en todos; pero que no podemos entender. Las pesadillas que soñamos en un nuevo amanecer.


La transmisión disminuyó con una rapidez tan concentrada que se flexionó en un sonido abismal. El receptor de la consola reventó repentinamente. Me estremecí furiosamente: había sentido una presencia olvidada en el abismo de páramos profanos. Lo que había receptado en esa madrugada a través de la señal; fue la reencarnación del pasado. El retumbar del páramo en la niebla, con su indistinta fortaleza. Esa vibración se coló por la transmisión esa madrugada reventando el transmisor, que era el corazón de mis apariciones durante la aurora. Asimilé entonces, todo lo que había escuchado de ese escritor fantasma: perdido en las fauces de los Andes. Se había encontrado con entes poderosos, que residen en las montañas pantanosas y heladas de los Llanganates.

En mi mente surgió todo de lo que el escritor, Sven Cañizares había visto en su viaje, antes de perecer por hipotermia y fatiga letal el 27 de julio de 1986. Su cuerpo fue encontrado en una cueva entre las montañas, a finales de noviembre de ese mismo año. Fue docente en la facultad de filosofía y letras durante el periodo 1978-1988. Había venido estudiando el alto páramo y las montañas profundas y místicas de los Llanganates y los Andes. Todo lo que él había contemplado en las profundidades del abismo. La inspiración por la naturaleza, quedó registrada en mi mente para siempre.


Santiago Salvador
2020






















viernes, 27 de diciembre de 2019

Los confines del hielo


Los límites de la oscuridad,
la defensa de un abismo fatal
enjambres de avispas mortíferas,
¿Piensas que no te busqué en el tiempo?

en el vacío final de la tarde
las últimas luces son promesas
el color del sentimiento es violeta
los días transcurren, sin evidencia

un invierno gélido, sempiterno
el nido del mirlo en un bosque negro
lluvias incesantes crean riachuelos;
los mitos, sombras y espectros

entre el sueño y la vigilia;
está presente el universo 
el corazón aún late; los himnos
fríos y lánguidos de los amantes



Santiago Salvador
2019



domingo, 10 de noviembre de 2019

Mutación astral


Sueños mancillados
sendas que descienden en
cordilleras insondables

espectros y personas
disyuntiva hechizada;
despertares en pantanos

las luces del alba,
un lugar donde vas,
páramos y acantilados

flores fulgentes
iluminan, tú cuerpo
en sombras inertes

ecos de tú voz,
negrura circundante,
en ciénagas de sangre

el hielo de cerros y
montañas se vierte
en tus lágrimas..

Santiago Salvador
2019


domingo, 27 de octubre de 2019

Aparición otoñal

Se oyen voces en
el abismo, en grutas
de piedra y opacos
nidos de lechuzas

bruma fantasma,
ciclópea y hedionda
desciende hacia el río;
sola escribes en el vacío

luz distante se diluye  
en las fauces del páramo, 
el olor de la melancolía 
en cavernas inciertas

canto de aves mágicas, 
repican un amanecer
pretérito; fosas de sangre
subyacen en silencio

¡He sido ciencia!
¡He sido sombra!
¡He sido el hielo!
¡He sido tierra!

laguna desalmada;
corazones que no
pueden invernar: una
estrella en la oquedad


Santiago Salvador
2019



sábado, 19 de octubre de 2019

Metis

El destino es el fuego
del bien y del mal,
arriba en el cielo
vuela un serafín, silbando
la decrépita realidad

recuerdos de un sueño,
un amanecer invernal:
botellas vacías, balada
de un espejismo lunar

negro y frío ventanal,
refleja tus ojos: un
mensaje, lejano y astral
: luz de la creación universal

miradas en calles quemadas
pensamientos, palabras que
sangran del alma, entre
la eternidad y la entelequia


Santiago Salvador
 2019








domingo, 8 de septiembre de 2019

Páramo ulterior

El páramo escoriado
se estrella en mi ser,
caña, polvo, viento
y el eterno anochecer.

en las paredes del tiempo,
hiedras verdes cuelgan en
laderas siniestras, se oyen
murmullos en las piedras.

caminos horadados,
derroteros hechizados,
cerros, cuevas, mesetas,
y jardines retorcidos

contemplo mi libertad
en la distancia vacía;
yace una puerta que
preside: un altar espacial

el horizonte brilla en
su ultima luz, bosques
abandonados, picos
negros ensangrentados.

Santiago Salvador
2019











lunes, 5 de agosto de 2019

Corazón lejano

He visto a la muerte
llevarse a tanta gente
lamentos ensalmados
simulando lo inhumano

Noches en vela,
sintiendo un frío y
sonidos de fenómenos
que salen del estío

¡Coágulos de palabras!
Bosque iluminado por
un blanco espectro
asfixiándose en espasmos

cloacas deshabitadas,
túneles fantasmas
árboles deformes
proclaman añoranza

piedras de montañas se
derraman en la atmósfera
se escuchan voces anormales
indelebles y agudas.

océano colosal se abre negro
bajo nubes toxicas de la tarde
colores astrales, cercanos: la
divinidad de un corazón amortajado.


Santiago Salvador
2019











domingo, 21 de julio de 2019

Fábula negra


Diagnosticar lo inexistente,
nefastas ruinas de
una casa hechizada 
vastos escritos execrables
libros mágicos, fétidos

Apostasía de un  mirlo viejo
una tarde caminaste por
el parque, reflejando un
instante en hojas y represas
propagadas de sangre

Hogueras encendidas en
un averno congelado
leyendas incomprensibles
la norma dialéctica 
del ser humano

-Santiago Salvador
  2019






domingo, 14 de julio de 2019

Aparición nocturna


Las visiones cotidianas
son los ecos de mis pesadillas
seres nocturnos buscando un túnel en
la confusión de estructuras urbanas

en el viento, grita un corazón
mordido por el lobo de la soledad
el dolor es el nido del pensamiento
que reside en el alma.

sueños atrofiados; sonidos que
se pierden en vericuetos desolados
las aves cantan enajenadas
luz malva refleja la madrugada

Santiago Salvador
2019

miércoles, 19 de junio de 2019

Aspectos de eternidad


La flor de un sueño infernal,
el tiempo: la realidad,
la desaparición del mar;
es la venganza astral.

La bruma decadente esconde,
los días en donde espera
el nunca jamás:
la críptica sociedad..

Tus ojos se encenderán.
¡Los mirlos enloquecerán!
Dios irradiará en una
luna roja; el azar.

Amanecer de serpientes,
en el estío descomunal,
formas de ángeles se
desangran en la ciudad. 

El último pájaro canta
en su jaula de cristal,
el cosmos se esparce, un
sábado desolado y universal.

2019-6







sábado, 18 de mayo de 2019

Luz lateral



“I felt that I breathed an atmosphere of sorrow.” 
―  Edgar Allan Poe


Más allá de las frías montañas. Al borde de la humanidad, se filtran historias innombrables. Se abren rosetones de sucesos cotidianos que permanecen subyugantes. Sobre el mundo terrenal se escucha un bramido astral profundo y espeluznante. Son las quimeras arraigadas del pasado. Sueños, pensamientos y visiones; un remolino han forjado. Extrañas influencias infiltradas en el umbral de la naturaleza. La desesperanza humana pululando. Encuentros distorsionados sin razón alguna.

Los sucesos que narraré ocurrieron hace mucho tiempo, en la primavera de 1985. Entre aguaceros y espasmos de sol intenso que se alternaban sobre la ciudad.
Pasaba las tardes frías de mayo haciendo mi jornada en un hospital de Quito.
Mi oficio consistía en hacer la limpieza de todo el edificio, incluyendo el tanatorio que quedaba en el piso subterráneo. Era un lugar muy obscuro, aislado y fétido.Los doctores le llamaban “el otro mundo”.

Noches enteras limpiando la sangre del piso. Los coágulos de plasma impregnados entre las paredes; debido a las autopsias mórbidas y constantes. Dejando el hospital una noche, me trasladaba hacia mi hogar, en el centro de la ciudad.Sucedió algo muy extraño; entré en un ensueño nocturno muy peculiar. Mientras terminaba el turno de limpieza; me disponía a apagar las luces. Escuché gritos y lamentos pendencieros que salían en un miasma, de las paredes del tanatorio. Sus llantos emitían un eco agudo y sonoro, de ambigua tristeza y resentimiento.

La respiración del páramo contaminaba la atmósfera exterior en una densa niebla.
El tránsito mecánico sucumbía en las arterias imbuidas de sombras. El cielo, estaba completamente cerrado por nubes rojas, que resguardaban los secretos de un invierno eterno. Caminé hacia la terminal aledaña y esperé paciente para poder cruzar la calle. Cuando el semáforo cambió ingresé con holgura a la parada de buses donde se desplazaban: niños, mujeres, hombres, discapacitados, estudiantes, oficinistas, obreros, empleados; personas mentales; junto con otras almas inusuales.

Al entrar a la estación pude ver que un ciego caminaba, apoyándose de su bastón para poder subir al bus que pronto cerraría sus puertas. Entonces subí por la puerta aledaña para alcanzar el transporte oportunamente.  El bus iba lleno de pasajeros aturdidos y exhaustos; esperanzados por llegar a sus respectivos lugares de descanso.
Encontré un puesto junto a unos estudiantes que conversaban en voz alta.

Oye José,  ¿pudiste resolver el problema de álgebra de la profe?
¡De qué me hablas!, ni loco, estuve concentrado en la luz lateral que entraba por la ventana.
 Se proyectaba en partículas de polvo que bailaban por el aire y sabes, pensé en mi propia mortalidad, en mí efímera existencia.Respondió.

El transporte avanzaba por la oscuridad en un lapso de completa incertidumbre. Iba mirando la avenida. El concreto progresivo creaba un presagio gris en el tiempo.
De repente sentí una presencia muy pesada detrás de mí. Era una silueta solitaria, lóbrega que apareció entre la multitud. Pude sentir una sensación de curiosidad seguida de asombro; hacia este personaje enigmático de energía femenina.


Se acomodó en el centro del bus mientras avanzaba inerte por la noche. Giré la cabeza lento y mire hacia atrás. Intentaba de precisar la presencia de este ser que despertaba sentimientos de compasión y desprecio al mismo tiempo. Era una mujer de mediana edad. Tenía la figura de un ángel medieval. Sus cabellos eran de oro, largos y rizados como las ramas de un sauce mágico. Sus ojos eran dos joyas verdes que se reflejaban en una desesperanza imposible de comprender.

Su rostro, tierno y delicado trajo a mí mente la imagen de la pintura renacentista,
“La Virgen de la rueca”. La impresión que tuve de aquélla imagen, dentro del transporte público fue muy intrigante. Retiré mi mirada; en una décima de segundo regresé a ver una vez más. Observé sus ojos colmados en lágrimas. Percibí un silencio denso en el interior del bus. Fue cuando pude comprender un profundo y aberrante misterio.

La imagen que presencié intermitente durante algunos segundos: representaba la visión de un pasado no muy lejano. Sus ojos estaban anonadados en pesares. Resplandecían con extrema confusión y sentimiento. Recibí un lamento sordo, penetrante como la voz del mar. La reacción hizo que mi mente se ofuscara en un espasmo execrable. No pude controlar más mi incertidumbre.
Al observar por última vez; la mujer había desaparecido.

 Nunca antes había experimentado un fenómeno parecido. La imagen estremecedora que contemplé ante mí, ¡no era real! Había intentado manifestar algo. En ese preciso instante, no supe cómo reaccionar. Permanecí completamente paralizado. Al volver en razón escuché en mis oídos, claramente el sonido hondo, de un vasto océano que se estremecía en algún lugar del universo.

Fue mórbida sorpresa, seguida de un espasmo de horror sobrehumano. Una mujer llena de belleza- espectral seguramente de otra dimensión, había hecho su aparición. Su rostro se  mostraba angelical, su talante como un jardín de colores.Fui presa de un auténtico espanto seguido de un escalofrió muy intenso.Concentré la mirada por la ventana hacia la infinita noche.Con desesperación volví a ver, no había nadie.
La sensación que permaneció en mi fue de una atracción muy fuerte, desconcertándome de manera abismal. Formulando enseguida, todo tipo de suposiciones endemoniadas y fantásticas. Absolutamente nadie había notado su presencia; ni escuchado el sonido profuso del mar. No supe lo que pasó; ni lo que iba a suceder.


Sin duda, me había relacionado con un fenómeno despreciable y sobrenatural.
El momento que observé aquel espectro tan perdurable y amedrentador. Desde que pude ver su presencia furtiva y demencial. Hasta desaparecer sin dejar rastro alguno en el espacio nocturno. Únicamente yo había sido el testigo de esa visión, ilusoria y melancólica. Usurpando sosiego entre las fauces de un mundo asolado.¿Por qué me había escogido a mí?

Ahora, después de tantos años de ese deleznable suceso, en un bus de esta ciudad. Mientras limpio las paredes del tanatorio desmedrado y embovedado del hospital. Todavía puedo sentir la sensación infinita, casi real; emanando de un océano ulterior. Nunca podré olvidarme del sonido que se desvaneció esa noche con la sombra de esa misteriosa muchacha. El sonido mermado de un fantasma.





Santiago Salvador
2019

domingo, 12 de mayo de 2019

Psique solar

Corazones muertos
en criptas fétidas,
sufrimientos, en cisternas
de tormentos y cadenas.

Eterna ficción en el
núcleo del olvido.
¡Visión sideral en
lejanías de tú abismo!

La voz del verbo
cósmico en el vacío,
galerías de ciudad,
en piedras infinitas.

Origen y sombra,
mundo temporal,
mutación mental,
pasadizo de libros.

Santiago Salvador
2019



sábado, 4 de mayo de 2019

Secta espacial

Ser anacrónico
entre la luz y la oscuridad,
hace mucho tiempo, el viento
recurrió del silencio sideral.

Ojos primogénitos.
batalla erial, entre las
tropas negras de la realidad.

Estanque de rosas errantes.
tinta negra escrita en la aurora.



Santiago Salvador
2019






domingo, 17 de marzo de 2019

Capac Urcu

El sol perece inerme
sobre el mundo artificial,
en órbitas lejanas; se vierten
vastos sueños en un manantial.

Riachuelo paulatino fluye por
abismos hacia cuevas insondables.
¡Augusta montaña de hielo!
cumbres y siluetas ancestrales.

Ritual sobrenatural deslinda
nubes escarlata en espejismos,
un espejo arcaico refleja rostros
antiguos de astros milenarios.

Espinas de flores mortíferas
designan ilusiones, enigmas y llovizna,
la noche discurre entre niebla
de sangre, espectros y expresiones
huidizas.


Santiago Salvador
2019







sábado, 16 de febrero de 2019

Las voces de las sombras


Desconectar el mundo
en un sueño,
dudosa reputación,
ladera helada y sempiterna.

Sembradíos de rencores
y despiadadas penas,
silba el viento nefando,
entre las piedras.

Imagen oscura invoca
gotas de lluvia empírea,
ciempiés de siluetas
circulan en la fosca impía.

Santiago Salvador
2019

viernes, 8 de febrero de 2019

El oráculo de los sueños

La máquina infausta
corre por mis venas,
soñar; cristalizar el
tiempo en perlas.

El camino desvela
luces y amaneceres,
vivir en un cielo
dentro de la muerte.

Un mundo irreal;
escape hacia el corazón,
alusiones que nunca
regresaron.

El péndulo de tú mirada, desgarra
en la sustancia; un mar de sangre,
yermo de soledad entre
 ciudades interminables.

Santiago Salvador
2019









martes, 1 de enero de 2019

Noche de sombras


El martirio, la nostalgia
de un pueblo de piedra;
rugiendo cantares de rebeldía.

Sueños viejos habitan 
en bóvedas lejanas,
la tierra y el cielo crearon
ríos de sangre y montañas.

¡La tirria, la tristeza; la belleza!
elixir vaporoso transpirando
bajo florestas y parajes.

Te vi leyendo libros negros,
un cielo rojo se cierne sobre
el mundo y su averno.

Tumores nocturnos;
hieden a libertad,
señales de radio
se oyen desfiguradas.


Santiago Salvador
2019

domingo, 9 de diciembre de 2018

Sueño errante



Formaciones colosales,
cinceladas y abovedadas
con flores y sonrisas miserables.

Demonios lacerados,
observan un espectro
sollozar frente a un espejo.

Sonidos y movimientos
de calles heridas; infectas.
Vibraciones en luces muertas.

Salones ataviados con
frescos, demenciales
evocan una Virgen ululante.

¡No puedo hablar, no puedo gritar!

Escapo hacia una puerta ocluida.
Escucho las campanas 
que suenan en mí vida.

Santiago Salvador
2018




sábado, 8 de diciembre de 2018

Cráter


Desgarrando un recuerdo nefando.
La creación de la tierra;
la percusión de mil truenos!!

Desempolvando libros viejos,
entre huesos rancios y
hechizos amargos.

Desafiando el abismo.
Corazón envenenado;
labrando en las estrellas..

Desangrada luna proyecta;
lobos, duendes y hadas. 
La oscuridad se hace azul.

Desvirtuando alaridos.
La hoguera del alma: el infinito.
Las aves anuncian la luz..

Santiago Salvador
2018


domingo, 11 de noviembre de 2018

Fight Club, Chuck Palahniuk (1996)




En mis sueños siempre estoy en la casa donde crecí; olvidada en el tiempo. En esa casa, tuve mis primeros sueños, mis primeras pesadillas. Cuando sueño en mis amigos que no he visto en muchos años. No obstante, sueño con interiores de edificios abandonados y lugares desconocidos. En mis sueños veo calles cercanas y un corazón olvidado. Intento ver el futuro tan cercano; pero sólo tengo las visiones que llegan a mí conciencia. Arquitectura, figuras de personas que han entrado y salido de mí vida.  Estas visiones se repiten constantemente. Me ha tomado muchos años para reconocer los patrones que tengo en mis sueños. Trascender años de existencia; para poder presenciar situaciones oníricas. Una proyección terrenal y astral incomprensible. Soñar es ver el más allá de lo que no podemos percibir cuando estamos despiertos.

Amaneceres mundiales. Todos estamos aquí en el presente. Somos billones que habitamos en este mundo. Somos iguales pero diferentes al mismo tiempo. Valorar nuestras diferencias en vez de atacarnos y contradecirnos todo el tiempo. Vivir el tiempo completamente. Entendemos que el tiempo es parte de la duración de la vida. Por eso no podemos entender los océanos vastos: que nos envuelven, tan antiguos como el cielo. El mundo y su oscuridad. Separar la vulnerabilidad humana; de la sociedad. No podemos dejar de consumir—debemos destruir las idolatrías caducas y  anular el valor del dinero. Las redes sociales, las ideologías políticas se han tornado en el refugio del milenio.

Viviendo una vida individual: estamos permanentemente conectados con la matriz universal. Las redes sociales se han vuelto en un refugio emocional: en vez de buscar a otro ser humano para compartir emociones reales, reprimidas. Durante mis días de trabajo; el mundo yace inconcluso con reflexiones que surgen de mí ser. Estoy en todos; todos están en mí. Todo lo que experimento está relacionado con mis emociones y conceptos. Nuestro universo es vasto sin embargo, está vinculado con universos mucho más amplios y lejanos. Las personas, cada vez se relacionan  menos, hay cada vez más fantasmas deambulando en las calles. Sentimientos, quimeras, redes sociales.

Los días de mi vida transcurren en el tiempo del microcosmos andino. Las tardes se desvanecen en las sombras de esta ciudad y su gente. Nuestro mundo proyecta otras galaxias por conocer; el ser humano se limita a explorar y conocer lo desconocido. El tiempo actual es imposible de definir: está ligado a los planetas y al cosmos ulterior. Desenmascarar las intenciones del cosmos. Vivir en un mundo sin sentido o inventar un sentido nuevo de vida. La guadaña del tiempo cosecha nuestras vidas. La espada de marte. El juicio final llegará en el momento exacto. Los astros: todo lo manipulan: ponen las cosas en su lugar.  Los torcidos eclipses de este mundo crecen en el devenir de la sociedad (culturas y subculturas). Según como se ha vivido; la muerte vendrá inefable y certera para todos.  Las formas de comunicación han cambiado; ahora son representadas en tecnología y redes sociales. Nos hemos hecho más silentes, anulando de forma absurda nuestras propias formas de expresión.

 Buscar a otro ser humano en los abismos del mundo moderno no es tarea fácil. La soledad es la nueva forma de vivir en el presente de la humanidad. La esencia del ser humano eclipsada por el desarrollo tecnológico, el pensamiento humano diferenciado de lo virtual, contemporáneo. Explorar la astrología y otras ciencias para aprender a descubrir la humanidad y el universo. Las expectativas sociales ocultan sentimientos verdaderos. En el lado irreal del mundo; está la muerte esperando el día para llevar a una nueva persona al infinito. Lo escrito, perdurará en materia en el tiempo. La muerte es parte de la evolución del universo. Nadie sabe con certeza que hay al otro lado. ¿Para qué venimos a este mundo tan limitado y eterno al mismo  tiempo?  La evolución tecnológica se ha tomado de nuestras mentalidades; pero no de nuestras almas. Todo se ha vuelto silente, la comunicación ya no existe, nos estamos quedando en el silencio que ilumina nuestras existencias.

Charles Micheal Chuck Palahniuk ( Pasco Washington, Estados Unidos, 21 de febrero de 1962). Novelista, satírico, periodista independiente. Publicó esta novela satírica y mordaz en contra del sistema occidental y el nuevo milenio. Un simple descubrimiento personal necesario en la humanidad. ¿Cómo podemos darnos cuenta de las cosas inútiles que el sistema consumista impone? El amor sentimental es una ilusión más; como tantas otras que nos hechizan durante toda la vida. Ser prisionero de un sistema que no le importa si vives o mueres, cualquier condición de vida no afectará el motor de la máquina. Dejar de engañarnos con tanta trampa y quitarnos la máscara "curuchupa" del sistema. Ser simplemente uno mismo. Seguir cursando las nebulosas hacia mayores abismos.


Santiago Salvador 
2018