Seguidores

sábado, 28 de junio de 2014

Mar de Azufre






No podía dormir, habían pasado tres años de noches y madrugadas que no lograba conciliar el sueño. Me amanecía mirando los números digitales del despertador. Dando vueltas sin sentido, mientras transitaban las horas: las tres, las cuatro, las cinco. Hasta que finalmente los números verdes del despertador se desvanecían en el amanecer. Reflexionaba incesantemente; hasta el punto de delirar. Otra noche más sin poder dormir. 

Súbitamente, el despertador se activó con una canción -Tapando el sol con un dedo-  Me levanté sonámbulo y lo desconecté, eran las seis. Mi estancia quedaba en la parte posterior de un edificio blanco, de cuatro pisos. Arrendaba la habitación, desde hace cuatro años. El oficio de profesor de literatura, sustentaba un sueldo para pagar el arriendo. 


 Mí aposento estaba resguardado de libros que posaban en sus estanterías. Un escritorio, una lámpara encendida sobre torres de papeles y libros que permanecían inertes. En la parte inferior de la habitación, bajo una ventana pequeña, estaba un colchón despanzurrado en el suelo. La ventana avizoraba el bosque como un mar de redención. En las mañanas, cuando no hacía frío, la abría para  que la resonancia desembocara hacia dentro.

Con el insomnio soterrado en el cerebro, me paré frente a un cúmulo de libros de muchos colores. Libros: azules, amarillos, rojos, violetas, anaranjados. No sabía por cuál empezar, era un soldado literario, un astronauta del infinito.  La melancolía y mis libros, evocando profecías. La soledad me recibía con los brazos abiertos; un mar saturado de azufre en el cual navegaría. Cogí un libro, azul me senté en el sofá, lo abrí y comencé a leer.

Santiago Salvador
2014


lunes, 23 de junio de 2014

Amélie Nothomb, Una Forma de vida (2012)

                                                                                                                
Hoy por hoy, las redes sociales, han destruido nuestra forma de comunicarnos con los demás, con las personas que sin duda son más importantes para nosotros. Ya no puedes mantener una conversación  sincera y humana con alguien ya sea: amigos,conocidos; la gente siempre parece como "no disponible". Sin duda esta dinámica de comunicación rápida, ha fulminado la esencia de una conversación verdadera, sujetada en nuestras manos en forma de una misiva, con un contenido vivencial, igualmente una  incertidumbre real casi tangible.

 Naturalmente, los nuevos medios de comunicación ademas, de los teléfonos inteligentes, hacen que las personas cambien su forma de ver la comunicación. ¿Cuándo fue la ultima vez que sostuviste una carta escrita por alguien, en tus manos? ¿Cuando fue la ultima vez que mantuviste correspondencia con una persona, con un ser humano de carne y hueso?                                                                                                  
 Hoy, en nuestros días, la correspondencia tradicional está casi extinta. Fuese algo tan melancólico y efímero el poder recordar letras y caligrafía particulares de una persona, que expresó  sus pensamientos preocupaciones, historias de la vida cotidiana dentro de un pedazo de papel, en forma de una carta.

Una epístola es un pedazo de papel sobre el cual  escribimos lo que tenemos que decir, ahora ¿ Cuál es la diferencia entre escribir en papel, y escribir en maquina, en una laptop? ¿Acaso cambia la intención verdadera, el mensaje? Una carta escrita en papel guarda los sentimientos, la trama de una forma mas genérica, mas esencial.

Lo que escribamos será registrado de forma real, sin máscaras ni tapujos pre-meditados.
Aun así, hay una ventaja al momento que escribimos una misiva a una persona totalmente desconocida, podemos ser e interpretar a quien sea; una enfermera,una anciana en un hospital , un trabajador de bolsa en Wall street, un soldado Norte-americano en Afganistán

El acto de escribir en si, nos da esa gran pauta para crear, lo que queramos: personajes, situaciones, y lugares.En cierto modo una carta, debería reflejar comunicación, sinceridad, e interés por una persona o tema en particular. El lenguaje como creador y grado máximo de la realidad, puede servir como un desfogue de la vida, de sus problemas, de la soledad, incluso de los problemas mentales y del alma.

Tener una dinámica de correspondencia con una persona, ya sea conocida o no, crea un vínculo; que involucra toda clase de reflexiones y sentimientos. La narrativa de este libro aunque sutilmente escondida, demuestra la gran energía creativa y el humor negro de Nothomb, y es  ademas,una demostración de la fuerza inventiva de escribir.

Santiago Salvador
2014

miércoles, 11 de junio de 2014

Invisible, Paul Auster (2009)

        Adam Walker, 1967, estudiante en Columbia, poeta pristino, y adolescente dotado de belleza ;empieza en la ciudad de Nueva York,  caminando por calles, sintiendo la vida de manera original, con muchas ganas  de explorarla,ademas, de descubrir sus vericuetos, sus complejas formas ,aparte de descifrar sus  reales y duraderas tribulaciones.

En la vida, nunca sabemos con quien nos encontraremos, hombres, mujeres, parejas, familias; seres humanos con sus propias y únicas, vidas, situaciones. Al mismo tiempo, ¿qué albergan esas personas en su mente,en su corazón?, ¿qué ideologías, socio políticas,  pasado, e imágenes, tenemos registrados en el disco duro de  nuestra mente, en conexión con nuestra alma?

Aún cuando nos tropezamos con personas nuevas, extrañas, durante nuestro camino, sin poder, percibir ni adivinar los melodramas y conductas específicas, que tienen por actuar, mostrar, y revelar ante el mundo, ante los demás: Fobias, delirios y actitudes de todo tipo, llenan el cuadro cotidiano relacional del mundo y sus personajes.

La trama nos lleva por intrincados eventos, sucesos inesperados, densas conversaciones y también confesiones. Eventos oscuros,  viajes entre ciudades, Nueva York, París, California; ciudades distintas, sin embargo, los personajes siguen guardando ese “bagaje emocional” ,esos psicodramas, que portan, a donde sea que vayan, sin poder huir de la verdad, quizás de las mentiras.

La narrativa de este fenomenal libro nos muestra a sus personajes en sus crudas experiencias, psicológicas, emocionales,  desde la adolescencia, la, adultez,y  terminando en la vejez.  Explora las diferentes etapas de reflexión, sentimientos reprimidos que se esconden en las sombras del tiempo, no obstante, listos para ser alumbrados, bajo la luz de las palabras. Este libro está cargado de emociones, primitivas, como la incertidumbre, el rencor, el amor, el miedo, la culpa, la integridad, el libertinaje, y la compasión.

La narrativa de Paul Auster, trabajada desde diferentes ángulos narrativos, engancha al lector de manera perpetua, crea una tensión, cuasi policial además de un drama psicológico intenso que deviene en un final inesperado, pasivo, pero que sin duda crea un contraste,  formula preguntas y respuestas certeras en el lector.

Santiago Salvador
2014

                                                                                              

Bitácora espacial

La lluvia segrega la verdad.
Los pájaros escuchan 
en un silencio sideral.

Onomatopeya de las almas.
Las páginas de un libro
escritas en la sombra lunar.


Santiago Salvador 

2014

sábado, 24 de mayo de 2014

Espantapájaros





Dentro de calles, mirlos merodean
sobre árboles que hablan y perciben
voces de ángeles, que se desangran
en los espejos de la ciudad.


Jinetes muertos cabalgan en
lagunas fantasmas, inacabables.
Ventanales de otros mundos
microcosmos del lenguaje.

Santiago Salvador
2014 


viernes, 16 de mayo de 2014

El Depar

"I believe I can see the future
'Cause I repeat the same routine
I think I used to have a purpose
But then again, that might have been a dream"

-Nine Inch Nails-


Se despertó a las cuatro. Observó la luz del semáforo en el techo, se alternaba, del rojo al verde. Abrió los ojos, los colores fusionaban, con la lluvia impregnada en el cristal de la ventana. Sintió deseos de fumar, extendió su mano para prender su pequeña lámpara. Su refugio se iluminó en la oscuridad, el ambiente de sus sueños.

La enérgica luz, renovaba la atmósfera. Se sentó en su cama, encendió un cigarrillo, el humo invadió la habitación. Se levantó, caminó hacia la ventana que quedaba aledaña al baño. A esa hora todo estaba tranquilo, todos dormían. La ciudad estaba apagada, menguante. Afuera, el amanecer emergía lento, sediento.

En ese devenir del sueño sus pensamientos asomaban con intensidad; iniciaban con la fuerza de una maquina. «¿Qué vendrá hoy?», se preguntó. Reflexionó en ese micro pensamiento; «el núcleo de la vida», tan incierto. Levantarse a esas horas, le ayudaba a discernir el proceso de su existencia.

Aludió su trabajo en la editorial, corregía textos; los editaba de forma impecable.Trabajar editando libros es un oficio de concentración, de memoria. «¿Adónde me llevarán los libros?», pensó.« A las calles vacías del amanecer, donde no sucede nada». Apagó el cigarrillo en un cenicero de cristal color azul.

Calzó sus pantuflas. Vestía una camiseta blanca y un saco largo marrón. Entonces, con el sueño en los párpados se acercó lentamente a su librero. Sus libros permanecían quietos, observaban. La mayoría, los había conseguido a través de los años; otros los consiguió al haberlos editado. Eran sus compañeros en la soledad y en la vida. Con el paso del tiempo se había apropiado de una colecta, trascendente. En la parte inferior del librero, estaba un espacio segmentado donde guardaba sus casetes. Se sentó en el piso, los contempló con una sonrisa sarcástica. Cogió el encendedor; encendió otro cigarrillo. 

Disponía de aproximadamente unos doscientos casetes. Retirada en el amanecer, su pasión era grabar para escapar de la monotonía. Sentir la vida mediante la vibración de la música; tratar de entenderla, sortear sus problemas. Se recargaba como una batería humana bajo el reloj inexorable del universo. Junto a las ultimas estrellas, la luna aminoraba en la aurora.

 La mayoría eran mezclas grabadas, en momentos de desasosiego, tristeza
 pero también de alegría. Tenía mezclas de radio, casetes de bandas, algunos muy viejos, que había registrado en sus épocas de colegio y de universidad. Le entretenía revisar los títulos, escuchar las canciones que ella misma había grabado. Recordando, tratando de revivir, esos días, la melancolía afloraba, en sus ojos. Se quedó suspendida, colgada en el tiempo. Todas las imágenes que surtieron en su mente no fueron suficientes. Lo que sintió fue un remolino de emociones, alegría, miedo, tristeza, compasión, rencor; una pira de fuego en su alma. Sus grabaciones eran un viaje a través del tiempo, el túnel del pasado, el caminar incierto en el presente. Sus libros, los casetes eran sus testigos, inefables.

Pronto amanecería, conectó el aparato, sintonizó la radio. El tiempo había transcurrido ipso facto, durante ese amanecer nostálgico. Escuchó el canto de un mirlo, invocando el rugir del mundo. Se estremeció en el vacío, mientras las luces de la ciudad se activaban entre la bruma. Insertó un casete dentro de la grabadora. Pulsó el botón “Play”. Una canción se escuchaba en la profundidad del tiempo. Para continuar con su día, desapareció en el pasillo de su apartamento.



Santiago Salvador
2014







martes, 6 de mayo de 2014

Disco Rayado

El calor del verano trae recuerdos de amores pasados. Amores olvidados bajo las nubes de esta ciudad. Jonás, llegó en su bicicleta, miró hacia la puerta Lanfor, pensó en la música, en la semana de trabajo.Quitó el seguro de los candados, enrolló la puerta que chirrió en un gran ruido de maquinaria, la mente de un robot olvidado en el tiempo. Entró, habilitó la electricidad. Mientras el tocadiscos empezaba a girar, las luces iban prendiéndose, desde atrás hacia adelante con un sonido eléctrico de ignición.

Bajo la luz blanca, observó sus discos.Todos eran acetatos.Tenía gran variedad de música:  clásica, jazz, punk, indie,industrial, new wave, heavy metal, grunge, y rock clásico. Poseía una gran variedad de música, que le había tomado algunos años y aventuras para obtener. El sitio de vinilos y accesorios era su vida, le había costado mucho trabajo y sacrificio crearlo. Era una manera de expiación con él mismo.El tiempo es lo único que no se puede recuperar.

Lo primero que hizo fue poner un disco de “The Angels- My Boyfriends Back”, para empezar el día. El local no era muy grande tenía tres estanterías para vinilos:cincuentas, sesentas en la primera estantería,en la segunda estantería, setentas y ochentas, en la tercera noventas y el resto de su colección. Circundando las estanterías había  una pared cubierta de afiches gigantes : The Cure, Black Sabbath, Pixies, Pink Floyd, Pearl Jam. Del otro lado tenía una pared entera estampada con el rostro de Bob Dylan.

 Había decidido ponerse la tienda de discos como una manera de redención, el fin de una etapa larga en su vida, una gran parte de ella. Rebosante de circunstancias y sucesos: luchas, derrotas, momentos de alegría, y profundas tristezas. Sentimientos encontrados, reprimidos, en el filamento del foco que era su vida.

 Había comprendido, que la vida no es todo regocijo, sino una lucha constante con lo externo y lo que está dentro de uno mismo. Ese conflicto permanente de desarrollar el alma y la mente a pesar de los avatares, constantes que la vida acerca. Con sus terremotos y volcanes en actividad permanente.Entretanto, terminaba de limpiar el local. Sacó dos sillas, limpió el cenicero,se acercó al tocadiscos, colocó la aguja sobre otro “ Surfin Bird-The Trashmen”. Mientras ordenaba los discos, en orden alfabético, su mente evocaba todo tipo de acontecimientos del pasado. Había mucha música fantástica en esas estanterías, verticales. Contrastaban con el resplandor del día, tornándose en una dimensión desconocida; la dimensión de la melancolía. Sus recuerdos los conservaba con vehemencia, "nada dura para siempre, sólo existe la música". 

Para empezar la mañana, siendo las diez, se acercó a su colección de discos personales, para colocar otro más.  Alusiones frías llegaron al interior del local.Inmediatamente empezó a sonar” Sweet Leaf”
Las batallas que en el pasado había tenido, su rebeldía constante, los días interminables cavilando sin parar, como una mosca en lo podrido de la realidad. Las personas que había conocido; las extensas noches, los amaneceres solitarios. En el fondo, era feliz a su manera. Intuyó que tenía amigos más allá de sus libros, de su soledad estoica. Descifrar el mundo. Aprendió a evolucionar en él desde su núcleo, estrellándose cada vez, siendo fuerte, levantándose cada vez. La vida continua, es una cloaca que baja hacia un abismo insondable.
Mientras el disco se acababa escuchaba "Solitude"  los autos andaban afuera del local, los semáforos estimulaban el fluir del tránsito. Una que otra persona transitaba inerte, mirando hacia adentro escuchando la música con su hechizo. Sólo había que entrar. Este era su mundo.


Santiago Salvador
2014